Tai-chi

El Tai-chi, como todos sabemos, son unos movimientos suaves, lentos y muy armónicos que producen sensación de calma tanto a quien lo practica como a quien lo ve practicar. Estos movimientos, que recuerdan más a una danza que a un arte marcial, son sin embargo algunos de los movimientos básicos de las artes marciales chinas o Wu-Shu (popularmente conocidas como Kung-Fu).

Estos movimientos, al ser realizados de forma lenta y acompasada con la respiración, producen mejoras en el organismo de todo tipo: en la circulación sanguínea, en el fortalecimiento de músculos y tendones, en el equilibrio, coordinación y concentración. Además, como muchos de estos movimientos son aplicaciones reales de defensa y ataque de las artes marciales chinas, ayudan a confiar en nuestra propia capacidad de defensa, aumentando de esta forma nuestra autoestima.

Pero quizás el mayor de los beneficios que el Tai-Chi aporta, es que nos ayuda a ralentizar nuestro ritmo mental (además del cardiaco como ya hemos comentado antes), haciendo que poco a poco, podamos tomarnos la vida con más calma y menos prisa. El Tai-chi en este mundo estresado nos dice que hay tiempo.

¿Y quién puede practicar este arte milenario? Absolutamente todo el mundo. Sólo pondríamos una condición: que le guste, que lo disfrute, que le den ganas de hacerlo al verlo, que le haga esbozar una sonrisa... la sonrisa de Buda mientras lo practica.

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