Reiki

¿Cómo puede ayudar el Reiki a la consulta psicológica?

Para contestar a esta pregunta, antes tenemos que definir qué es el Reiki para nosotros. Es una de esas técnicas que no deja indiferente a nadie. Para unos, es la panacea y la gran cura de todos los males. Para otros, una energía de oscura procedencia. Las dos posturas son como poco exageradas e inexactas.

Para nosotros el Reiki es una técnica que nos conecta con nuestra capacidad de autocuración. Dependiendo del punto en el que nos encontremos en nuestro proceso personal, esto se puede traducir en una capacidad de cambio rápido y profundo en el estado de nuestra salud; o en un proceso lento, sutil y casi imperceptible, ante nuestros ojos impacientes, pero no por eso menos real y positivo.

Es decir, aunque a veces lo parezca, el Reiki no es una terapia pasiva donde otra persona te toca y "milagrosamente" te cura. Cuando una persona recibe Reiki, es como si le diesen un empujoncito para que se ponga en marcha y active los mecanismos que tiene para curarse.

Curarse, ¿de qué? De lo que nuestro cuerpo-mente, que es muy sabio, considere prioritario. Esta decisión a veces no coincide con nuestros deseos y hace que después de una sesión de Reiki (o varias) nos sintamos frustrados. Por ejemplo, "pues yo creía que después de 4 sesiones no volvería a tener miedo a los perros y lo único que he conseguido es hablar mejor con mi pareja". O en el campo físico: "Pues yo quería adelgazar comiendo lo que me diese la gana y lo único que he conseguido es ir más al baño".

Nuestro cuerpo-mente no siempre coincide con nosotros sobre qué es prioritario para nuestra salud, pero casi nunca desperdicia una oportunidad para, si le dejamos hacer bien su trabajo, velar por nuestro bienestar. Dado que el 90% de los occidentales estamos entre muy estresados a estresadísimos, no es de extrañar que también en el 90% de los casos el primer beneficio que se obtiene es el de relajarse. Seguramente que nos relajemos es lo que más necesita nuestro cuerpo para que pueda seguir funcionando correctamente, y se convierte en algo imprescindible si tiene que curarnos de algún desequilibrio emocional o físico. Esta es precisamente la gran ayuda que presta el Reiki a la consulta psicológica: Ayuda enormemente a que el paciente aprenda a relajarse. Personas incapaces de conectar, de lentificar su respiración, de aprender los movimientos más sencillos de Chi Kung, para las que sentarse a meditar no solo suena a chino sino a tortura china, consiguen relajarse fácil y profundamente en unas pocas sesiones de Reiki. Como las flores de Bach, no son un sustituto de la terapia psicológica, y mucho menos de la médica -cuando esta es necesaria- pero abre la puerta al proceso terapéutico y hace que este sea mucho más cálido y humano.

Puede que el Reiki, como dicen los escépticos, cure por efecto placebo o porque nos reconforte el mero hecho de sentir el contacto de otro ser humano. Como ya hemos comentado en otros apartados, si cura... es válido.

Si el Reiki es la excusa para que dos profesiones como la medicina y la psicología, que tienden a volverse frías y rígidas para no perder su objetividad, se vuelvan más humanas y cálidas en el trato de sus pacientes, bienvenido sea en el campo de la salud.

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